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Un mundo de agua

Un mundo de agua

El vínculo con el agua en la primera infancia

Por Florencia Rivero*

 

Una arquitectura del agua comienza a ponerse en movimiento 1

Si buceamos en la propia memoria del agua, encontraremos imágenes de nuestra primera infancia, en las que el agua estuvo presente de diversas maneras. Agua de mangueras, agua de canillas, agua de lluvia, agua en los charcos, etc. La misma exploración nos fue acompañando sin que lo hayamos percibido de modo conciente: agua que llena, agua que rebalsa, agua que se carga, agua que se traslada, agua que se derrama, agua que salpica…

Cada una de esas imágenes, estará asociada además, a alguna emoción particular, en función de cómo haya transcurrido esa experiencia. Cómo nos fue ofrecida, convidada, si hemos tenido agua al alcance, en alguna de sus variantes, para probar, jugar, experimentar.

Si cerramos los ojos, las imágenes aparecen con facilidad, el agua estará allí presente como un elemento al que hemos incorporado de manera silenciosa.

Una gota de agua acunada a toda velocidad nos ha creado 2

En realidad, conocemos el agua desde que somos concebidos, es el medio que nos abraza durante nueve meses de gestación y en el que se desenvuelven nuestros primeros movimientos.

Nos plegamos o expandimos en un medio acuoso que nos protege con calidez y en el cual comienza el desarrollo, nuestras partes van tomando forma y todo esto ocurre en movimiento. Este es nuestro primer registro del agua, esta memoria se halla grabada en nuestro cuerpo, este primer contacto del ser con el agua es real y es la primer experiencia de vínculo vida-agua.

Pero ¿por qué indagar en todo esto? ¿por qué viajar hacia los primeros registros del agua en nuestra vida?

Es necesario no sólo para redescubrirnos como adultos, sino para acompañar de manera consciente y respetuosa a las infancias. Reconociendo nuestra “historia de agua”, cuidaremos desde el primer momento las experiencias -en agua y con agua- de lxs más pequeñxs. Iniciaremos este acompañamiento desde un lugar de mayor responsabilidad, pero también desde un lugar de disfrute y búsqueda.

Desde ahora sabemos que el agua y la lluvia van adheridos a mi nombre 3

Desde esta revisión, propiciaremos diversos modos de encuentro con el agua, basados en la propia iniciativa de bebés y niñxs. Situaciones cotidianas en cada hogar pueden ser oportunidades para esto, incluso, el momento del aseo personal, puede pensarse como espacio de juego, exploración y aprendizaje.

En todos estos encuentros con el agua, es necesaria la presencia del adulto y su mirada atenta. Esta presencia se irá transformando y acomodando en cada etapa del desarrollo. En un primer momento, las manos del adulto oficiarán de sostén… “Buscamos un sostén flexible y contenedor, que las manos sean como el agua hasta que el agua pueda reemplazarlas” 4, permitiendo que brazos, manos, piernas y pies queden libres. El sostén, es además, emocional y afectivo, las palabras, gestos, miradas son de gran importancia para colaborar con la confianza y autonomía de lxs niñxs.

Más adelante, quizás, el sostén corporal no sea necesario y daremos lugar a nuevas formas, acompañando, observando y respetando sus propios ritmos.

En piletas, playas o aguas poco profundas, irán apareciendo más posibilidades y nuevos descubrimientos: apoyos, empujes, cambios de posiciones, desplazamientos, burbujeos, probarán mojar su cara, hacer breves inmersiones.

 

El agua dura, el agua tierna, el agua vive

agua trepadora y agua que se zambulle en las cataratas

agua sentí-mental y agua del grifo

el agua amistad y su rosado 4


Conocer, disfrutar, respetar el agua. Es nuestra tarea como adultos fomentar en bebés y niñxs un vínculo positivo con el agua, colaborar de manera progresiva con sus propios descubrimientos, habilitar la indagación segura y responsable, para que las vivencias no estén cargadas con nuestros miedos o imposibilidades, para que sea un medio donde puedan experimentar su crecimiento en plenitud, para aprender con ellxs lo que el agua tiene para contarnos.


1, 2, 3, 4. Gyula Kosice. Poemas incluidos en “Tiempos de hidroespacio” 1952-1982.

5.  Lic Magdalena Sanz; Prof Martha Sanz. “El agua en la infancia” 2015.

 



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*Florencia Rivero

Profesora de Educación Física

Estudiante de Kinesiología

Docente de las primeras experiencias en el agua en la primera infancia.

Acompañante presente, amorosa y consciente de la infancia.

Forma parte del equipo de @chusay.libros

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